martes, 3 de diciembre de 2013

La hora de desaprender

LA HORA DE DESAPRENDER

Algunos, a quienes le mando este mail, no llegan a los 60... pero vayan aprendiendo y preparándose.
 En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable.

Por SAMUEL ARANGO M.

Publicado el 8 de octubre de 2012 - El Colombiano

Las mujeres y hombres maduros de ahora hemos llegado a una edad maravillosa en la que emprendemos el camino del desaprendizaje. Fuimos criados con la creencia de que debíamos ser los mejores en todo: mejores estudiantes, mejores esposas, mejores esposos, mejores profesionales, mejores madres y padres, etc. Fuimos educados con la creencia de que TODO es pecado. Ha llegado la hora del desaprendizaje o lo que mi hija llama graciosamente, el importaculismo.("Todo me importa un culo"). Ha llegado la hora de decir NO en muchas ocasiones, de mandar al carajo los compromisos y las obligaciones. Pasó la hora de las responsabilidades desvelantes. Ahora nos gusta estar solos, disfrutar buenas conversaciones con gente que no nos insulta y que cree lo mismo que nosotros o que no le importa que opinemos diferente. Es la hora de hablar de todo sin necesidad de sostenerlo como medio de defensa. Es hora de ver películas, de estar en una finca durante la semana, de leer, de escuchar, de sonreír y de burlarse de la mayoría de los mortales que viven pendientes de las pendejadas.
Nosotros ya demostramos que las responsabilidades fueron bien atendidas por nosotros, que hicimos las cosas lo mejor posible, que dejamos huellas, que somos buenas personas.
Lo que nos queda de vida es para nosotros, para disfrutar, para cumplir el mandamiento divino de amarnos a nosotros mismos. Por eso vamos a hacer lo que nos da la gana. Viajar al máximo, tomando café con amigas y amigos, conversando con todo el que nos encontremos. Ya pasó la época de los roles. Lo que fuimos, fuimos; ahora somos para nosotros mismos sin tener que rendir cuentas a nadie. Los demás seguirán su camino de responsabilidades y de afanes, de preocupaciones y nerviosismos. Nosotros ahora, estamos por encima del bien y del mal. Vamos a museos, asistimos a conferencias y si no nos gusta nos salimos sin que nos importe, redescubrimos al Quijote y a Fernando González. Ahora asistimos con mayor frecuencia a entierros y nos damos cuenta de que se aproxima el nuestro, pero estamos preparados, pues al fin y al cabo vivir es mortal. La vida es para nosotros una profunda experiencia interior, lejos de mitos, ritos, limosnas y pecados sin fin. Es la hora de empezar a relajarnos y de conversar largas horas con uno mismo, que es el único que permanece siempre, ahora y después de que abandonemos la nave del cuerpo.
Nos rodean pocos seres a quienes amamos profundamente y que seguirán viviendo sus propias experiencias, estemos nosotros o no. Mandaremos para donde sabemos a la gente que nos molesta, la tóxica. Quienes nos buscan sin egoísmos van a encontrar una sonrisa, una mirada tierna y comprensiva, un consejo acertado o no, afecto.
Somos, ahora sí, libres de ataduras, de prejuicios, de creencias. Somos libres si no le tememos ni a la vida ni a la muerte.
Harold Schlumberg
"Muchos me preguntan, qué hacen las personas después de jubilados"
"Bueno, yo tengo la suerte de ser graduado en ingeniería química y una de las cosas que más me gusta hacer todos los días es transformar cervezas, vinos, margaritas y otras bebidas alcohólicas.... en orina,
y lo paso increíble!..."


domingo, 14 de diciembre de 2008

Antonio Arango

Antonio Arango, nacido en Pravia y cofundador del Colegio San Luis de Pravia (Asturias) en la segunda mitad del siglo XIX

Juan Rodríguez Arango

Juan Rodríguez Arango fue rector de la Universidad de Oviedo en 1884

Alonso Francos Arango

Alonso Francos Arango fue rector de la Universidad de Oviedo en 1751-1752, 1756 y 1763-1764

Juan Fernández Arango

Juan Fernández Arango fue rector de la Universidad de Oviedo en 1700 y en 1706

Gonzalo Muñiz-Arango y León

Gonzalo Muñiz-Arango y León fue rector de la Universidad de Oviedo entre 1678 y 1679 y volvió a serlo en 1701

García de Arango

García de Arango fue rector de la Universidad de Oviedo en 1630

Antonio de Arango

Antonio de Arango fue el sexto rector de la Universidad de Oviedo (1613)

Joaquín Arango Vila-Belda

Joaquín Arango Vila-Belda, nace en Bilbao en la década de los cuarenta. Es Doctor en Ciencias Políticas y Sociología con Premio Extraordinario por la Universidad Complutense y Ph. D. en Historia por la Universidad de California (Berkeley). Profesionalmente es Catedrático de Universidad en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología y está especializado en demografía y migraciones. Actualmente es Director del Centro de Estudios sobre Ciudadanía y Migraciones del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset. Fue Subsecretario del Ministerio de Educación y Ciencia entre 1986 y 1988, vicerrector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo entre 1989 y 1991 y Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas entre 1991 y 1996.

Carlos A. Arango

Carlos A. Arango, nace a
principios de los años setenta en la región de Antioquia (Colombia). En 1993 obtiene la licenciatura en Economía por la Universidad de los Andes en Bogotá y en el año 2000 el doctorado en la Universidad de Illinois (Estados Unidos). Esta especializado en econometría aplicada, organización industrial y economía laboral

Carlos Arango

Carlos Arango, natural de la región de Antioquía (Colombia). Nace en la década de los años sesenta y a la edad de diecinueve años abandona Colombia para instalarse en un kibutz en Israel, en donde conoce a su esposa Christine, de nacionalidad suiza, pero criada en Italia. De su matrimonio con Christine tiene tres hijos: Lucas, Ramón y Manuel. Posteriormente el matrimonio residió varios años en Guayaquil (Ecuador), trasladándose después a una localidad cercana a Zürich (Suiza), en la que Carlos trabaja como técnico en empresas de filtros de agua para uso domestico

Claudio Arango Jaramillo

Claudio Arango Jaramillo, fundó en 1934 la Compañía de Cementos Argos en Antioquía (Colombia)

Andrés Pastrana Arango

Andrés Pastrana Arango (1954), político colombiano nacido en Santafé de Bogotá el 17 de agosto de 1954. Fue el 55º presidente de Colombia entre 1998 y 2002. Es hijo del ex presidente Misael Pastrana Borrero, quien dirigiera también al país desde 1970 hasta 1974 y de la señora María Cristina Arango. Está casado con Nohora Puyana y tiene tres hijos: Santiago, Laura y Valentina. Es Doctor en Leyes por la Universidad de Rosario de Bogotá y cursó estudios de especialización en el Centro para Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard. Fue el primer Alcalde Popular de Bogotá y Senador de la República en 1991

Julio Arango Echevery

Julio Arango Echeverry, ingeniero fundador en 1985 de la compañía multinacional panameña Arango Software Internacional, dedicada al desarrollo de programas informáticos para las soluciones financieras integradas.

Julián Arango

Julián Arango (1969), actor colombiano. Nace el 6 de octubre de 1969 en Santafé de Bogotá. Antes de ser un reconocido actor, trabajó como creativo en una agencia de publicidad. La serie Tiempos Difíciles le sirvió de trampolín para el reconocimiento como actor que tiene actualmente. En esta serie interpretó a un joven de la capital que llegaba a un remoto y conflictivo pueblo para realizar sus prácticas universitarias.

Fue su papel como "el perro Brando" en la telenovela Perro Amor con el que se ganó el cariño y el odio de muchas mujeres colombianas. Julián Arango le dio vida al prototipo masculino, machista y sensual amante, que no se resiste a la tentación femenina, especialmente a la de su prima Camila Brando. 

Públicamente ha dicho: "No me considero pinta, pero le gusto a la gente, especialmente a las mujeres, no les soy desagradable". Julián Arango fabricó su propia historia con Perro Amor, sus seguidoras confundían los papeles de Antonio Brando con el hombre de carne y hueso. Él dice que "el perro Brando tuvo éxito con las mujeres por su descomplicada y cínica manera de relacionarse con ellas, pero Julián Arango es muy tímido para eso".

En la niñez soñaba con Farrah Fawcett, era su gran amor platónico. Nunca va a un gimnasio y se mantiene en forma por los ejercicios que hace en su casa, aunque considera que el físico es un recurso que se agota fácil entre los actores. Por eso en cada actuación busca demostrar su capacidad y profesionalismo. No se considera un gran actor, a pesar de que su camino ha sido corto y exitoso. El no haber estudiado profesionalmente actuación es una de las razones.

Llegó por casualidad a esta profesión, al conocer a uno de los libretistas de Cenpro Televisión. Se presentó, hizo el casting y lo llamaron. Actualmente Julián Arango interpreta el papel de un sofisticado modista y diseñador en la telenovela "Betty la fea", que es protagonizada por su esposa Ana María Orozco. Bromista y amante del buen humor, prefiere mantener a los periodistas alejados de su vida personal.

Está casado con la actriz Ana María Orozco, quien interpretó a "La Vero" en Perro Amor, y con quien trabaja actualmente en "Betty la fea". Su boda se caracterizó por su excesiva privacidad. Su piropo preferido es "Váyase por la acera mamita, que el sol derrite los bombones". También ha confesado que le preocupa su inminente calvicie.  Su picardía innata enloquece a las colombianas, aunque su reciente boda terminó por confirmar su naturaleza: Julián Arango no es el "perro Brando". Fanático del fútbol, es seguidor del equipo Millonarios y de la Selección de Colombia. Para este actor, una buena comida es un gran placer y privilegio, por eso lo disfruta al máximo. Los carros son otra de sus pasiones.

Gabriel Jaime Arango Toro

Gabriel Jaime Arango Toro (1949), escritor nacido en Medellín, departamento de Antioquía (Colombia), el 4 de enero de 1949. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Antioquía. Entre otros, fue Premio Nacional de Poesía en 1969. Gestor cultural, cofundador de la Corporación de Teatro y Títeres la Fanfarria en Medellín. Vivió en las selvas del Darién colombo-panameño de 1975 a 1987, de donde debió salir motivado por las circunstancias violentas que acosaron y acosan la región.

Es autor del libro de poemas titulado El Mundo del más acá, cuya primera edición fue hecha por la Editorial la Brizna de Santa Fé de Bogotá el año 1998. Otras obras poéticas del autor son: Horas Verticales, Poemas Submarinos y Poesía Obvia. En teatro: Desenredando, Amantina o la historia de un desamor y El primer Juicio Final. En narrativa: La visita del tigre y otros relatos del Darién y El primer día después de la creación. En ensayo: El asesinato de un Héroe o los últimos días del General José María Córdova.

Gonzalo Arango Arias

Gonzalo Arango Arias (1931-1976), filósofo, escritor y periodista colombiano, fundador del nadaísmo. Nace en los Andes, Antioquia
(Colombia), el 18 de enero de 1931 y muere en Tocancipá, Cundinamarca
(Colombia), el 25 de septiembre de 1976. Cuentista, ensayista, dramaturgo, novelista, poeta y periodista colaborador del El Colombiano, El Espectador, El Tiempo, Cromos y Revista de la Universidad de Antioquía.

En 1958 fundó el nadaísmo, movimiento de vanguardia de repercusión nacional, que intentó romper con la Academia de la Lengua, la literatura y la moral tradicionales. En la música norteamericana y del Caribe de los años sesenta el movimiento buscó un léxico renovado, optó por el humor y el mundo urbano para situar la obra literaria y la critica a la sociedad.

Gonzalo Arango Arias publicó el Manifiesto nadaísta (1958), varios libros de poesía y cuentos entre los cuales destacan: Sexo y Saxofón (1963) y Prosas para leer en la silla eléctrica. Como dramaturgo escribió Prometeo desencadenado (laureado en el concurso de teatro de 1963), Susana Santa, Los Nadaístas, Los ratones van al infierno, Nada bajo el cielo raso (1960) y La consagración de la nada (1964).

Bajo la influencia de los escritos del filósofo Fernando González y de las tácticas publicitarias de los surrealistas, Gonzalo Arango Arias funda el nadaísmo, corriente literaria que bajo el lema "No dejar una fe intacta ni un ídolo en su sitio", irrumpió en la escena cultural colombiana de los años sesenta y de la cual hacían parte talentosos jóvenes, contestatarios e irreverentes, pero tocados por el ángel de la poesía. Hacían parte del movimiento Jaime Jaramillo Escobar, con el alias de X 504, Amílcar Osorio (Amílkar U), Eduardo Escobar, Elmo Valencia y Jotamario Arbeláez, conocido publicista, intelectual, columnista y poeta.

Gonzalo Arango Arias manifestó tanto en su obra poética como en otros escritos su inconformidad no solo con el conservadursimo social sino también contra el orden burgués-capitalista y contra las revoluciones de masas con ideales totalitarios, si bien no ha trascendido tanto en su opinión política sino más por su vida bohemia. Contestataria y rebelde en sus inicios, la obra de Gonzalo Arango Arias aborda en sus postrimerías un cierto cristianismo personal.

En sus últimos años, Gonzalo Arango Arias escribe sobre todo poemas de amor para su mujer Angelita Hickie. Sus compañeros de movimiento terminan por expulsarlo a causa de lo que ellos consideran una traición a los ideales nadaístas. Gonzalo Arango Arias muere en un accidente automovilístico en la población de Tocancipá el mismo día en que decide decirle adiós a su vida bohemia. Con la muerte de Gonzalo Arango Arias no acaba el nadaísmo. La máquina de escribir de Gonzalo Arango Arias, una Olivetti Studio 44, queda en manos del Poeta y escritor Jotamario Arbeláez, quien sigue predicando la palabra sagrada que una vez fue pronunciada por quien muchos de sus seguidores llaman "el más grande de los Profetas que han existido".

Mi Vida

Nací en un pueblo sin gloria

que se hará famoso por mi nacimiento,

hace 30 años y muchos meses.

No soy casado

porque tengo fé

en que el amor durará toda la vida

y porque amar es mi manera de ser libre.

Soy hostil al amor comprometido

y a la literatura comprometida,

pues en ambos casos

la belleza pierde su independencia.

No tengo títulos,

ni menciones de honor.

Estuve a punto de ser abogado,

pero cierta inclinación a torcerlo todo,

me desvió del derecho.

La línea de mi vida,

según los astros,

es una línea curva,

difícil

y que conduce a la gloria.

Salí del inmenso anonimato

fundando el nadaísmo,

para restituir a la nada

su condición rebelde,

y a mi vida una razón de vivir,

entre los signos apocalípticos

y nihilistas de mi tiempo.

Pienso que la sociedad

en sus periodos de crisis,

levanta mitos

para no dejar hundir el prestigio del espíritu.

Yo nací para llenar la ausencia de valores,

mientras se restablece el equilibrio

y retorna cierta sensibilidad

abatida por el materialismo y el griterío del tumulto.

No creo en casi nada...

pero creo en la vida.

Pertenezco a la familia de aquellos espíritus

que según Nietzsche

salen en busca de la verdad

y regresan enarbolando la túnica de una mujer.

Escribo por vanidad,

por ocio,

por libertinaje

y en una razón secreta de mi ser...

por masoquismo.

No he hecho casi nada para estar tan viejo.

A mi edad, Cristo estaba a punto de ser colgado de la cruz

y Rambó ya traficaba con armas en Abisinia,

después de revolucionar la poesía

y escupirla en mitad de su rostro.

Pero... he vivido...

como dicen modestamente los pesimistas.

Aunque en mi caso sería más preciso decir...

he amado.

Miro crecer la yerba y retirarse las mareas,

siento el susurro del universo dentro de mi alma

y las caricias del amor en mi carne...

Para quejarme,

tendría que estar muerto¡¡¡

Luis Alfredo Arango

Luis Alfredo Arango (1935-2001) nació en 1935 en el departamento de Totonicapán (Guatemala), localidad del altiplano situada a unos ochenta kilómetros de la capital. Fue miembro fundador del grupo literario Nuevo Signo. Se graduó de maestro. Poeta y narrador, en 1988 le fue acordado el Premio Nacional de Literatura "Miguel Ángel Asturias" por la totalidad de su obra. Falleció en la ciudad de Guatemala el 3 de noviembre del año 2001, siendo sepultado en su ciudad natal, Totonicapán.

Luis Alfredo Arango fue uno de los más importantes poetas de la segunda mitad del siglo XX. En palabras del crítico guatemalteco Dante Liano: "Luis Alfredo Arango es considerado uno de los poetas más importantes de la literatura guatemalteca contemporánea. Los Arango eran parte del núcleo ladino del pueblo y habían ocupado cargos de relativa importancia en la administración pública. Ello no implicaba riqueza en términos absolutos, pero, en relación con la población maya, sí una situación más o menos desahogada que permitió al joven Luis Alfredo Arango el acceso a los estudios primarios y secundarios.

Luis Alfredo Arango recorrió el itinerario obligado de los jóvenes intelectuales de provincias: emigró a la capital con el fin de obtener el título de Maestro de Educación Primaria Urbana, en el Instituto Nacional Central para Varones. Su primera experiencia didáctica la realizó en San José Nacahuil, centro indígena a veinte kilómetros de la capital. Ello cambió su vida. Nacahuil era como un muestrario de las condiciones miserables en que se mantiene a los indios guatemaltecos. Luego de un año de enseñanza, Luis Alfredo Arango vio desfilar la enfermedad, la muerte por hambre, la deserción escolar y, en fin, el innumerable catálogo de desgracias que asolan a la población rural. No lo había visto en Totonicapán, pues la muralla de afecto familiar se lo había escondido. En cambio, solo y quijotesco en un pueblo al que se llega a lomo de mulo, la realidad social lo golpea duramente. Es el origen sentimental de un cambio de ideas. Es, también, la base existencial para la elaboración de su obra literaria.

Ramiro Arango Alsina

Ramiro Arango y Alsina (1924) nació en La Habana (Cuba) en 1924 de padre asturiano, natural de Cofiño (Parres). Su padre -que en alguna ocasión se le atribuye también origen llanisco- era descendiente del político José Posada Herrera. Este abogado -que es incapaz de borrar la sonrisa de su rostro, a pesar de que su corazón se debilita- tiene una sorprendente biografía.

Fue mentor de Fidel Castro en Cuba y productor de cine en Italia. Fue periodista en la guerra de Vietnam y compañero sentimental (estable, no esporádico) de Ava Gardner. Fue abogado y empresario del mundo de la moda en Miami. Y fue, finalmente, traficante de droga (mentira, según él) y por ello en el período de 1993 a 2000 estuvo preso en la cárcel de Marianna en Florida (Estados Unidos).

Ramiro Arango y Alsina ha logrado que Estados Unidos acepte su traslado a España para el cumplimiento de la condena a treinta años por blanqueo de dinero. El 17 de marzo de 2000 viajó desde Nueva York hasta Madrid en un vuelo regular acompañado por varios agentes de la Interpol y un medico que vigilaba su precario estado de salud. Es la primera vez que la ONG Fundación Españoles en el Mundo logra que un medico viaje con un preso en un traslado de este tipo.

La biografía de Ramiro Arango y Alsina de nacionalidad española pero nacido en Cuba, es una especie de fábula histórica que termina detrás de unos barrotes por un delito que él niega haber cometido, pero que el juez dio por demostrado: un asunto de drogas relacionado con el blanqueo de dinero manchado de cocaína. A los veintiún años, Ramiro Arango y Alsina fue presidente de los estudiantes de la Universidad de La Habana. Por entonces, Fidel Castro llegó del colegio de los Jesuitas a estudiar Derecho. A él se deben los primeros contactos revolucionarios de un joven Fidel Castro, al que afilió al embrión del Partido Comunista de Cuba: eran amigos de la infancia.

Ramiro Arango y Alsina fue precoz en su temprana carrera política, pues sin haber cumplido treinta años fue embajador en Suecia representando a la isla caribeña, antes incluso de la etapa del dictador Fulgencio Batista. A su regreso a Cuba tuvo que sentarse en el banquillo acusado de ser el "inductor ideológico" del asalto al cuartel de Moncada en Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953 y en el que se detuvo a Fidel Castro, a su hermano Raúl y a otras ciento veinticinco personas en el autentico fogonazo de la revolución. Fidel Castro, como ejecutor del ataque fue condenado a quince años de cárcel; a Ramiro Arango y Alsina le cayeron menos porque su consejo siempre fue contrario al ataque, como reconoció Fidel durante el juicio. Los dos quedaron pronto en libertad por una amnistía. Había nacido el castrismo y Ramiro Arango y Alsina estaba allí.

No deja de ser paradójico que al final Ramiro Arango y Alsina regresase a la cárcel casi medio siglo después, cuando el ex revolucionario se había convertido en un acomodado empresario y cuando sus vínculos más conocidos eran con el exilio radical anticastrista en Miami. Fue detenido en una operación de la agencia antidroga de Estados Unidos (la famosa DEA): "un montaje", según él. El juicio contra Ramiro Arango y Alsina comenzó el 7 de junio de 1993. La representante del ministerio fiscal fue tajante en su explicación de los hechos ante el gran jurado. Y ganó, aunque Arango terminó la vista oral acusando al juez de prevaricación y denunciando públicamente la existencia de un montaje en su contra. La fiscal convenció al tribunal de que, en abril de 1992, Ramiro Arango y Alsina, que en ese momento estaba de viaje en Madrid, había llegado a un acuerdo con un hombre para introducir y distribuir en España 400 kilos de cocaína, que supuestamente se encontraban escondidos en un barco en el puerto de Miami. La policía nunca encontró ni un gramo de cocaína en posesión de Ramiro Arango y Alsina. Según él todo se debió a viejos asuntos pendientes con un agente de la DEA. Entremedias, Ramiro Arango y Alsina viajó por todo el mundo, aprendió ocho idiomas, escribió novelas y hasta cubrió la guerra del Vietnam para medios estadounidenses antes de asentarse temporalmente en Italia como productor de cine, en la época en la que era una condición elogiosa.

Era 1959 y allí convivió un mes con Ava Gardner, cuando también eso era digno de elogio y la genial actriz rodaba "La maja desnuda". La dejó para casarse con la italiana Gabriela, con la que tiene siete hijos. Ella era modelo cuando conoció a Ramiro Arango y Alsina; ahora regenta una elitista tienda de modas en el mejor lugar de Miami. "Me dice que les diga que es inocente", declaraba el 14 de marzo de 2000 su esposa al periódico El País.

Ramiro Arango y Alsina se había casado anteriormente -al principio de los años cincuenta- con una elegante mujer francesa de quien tuvo un único hijo llamado Marco. En 1949, Ramiro Arango y Alsina conoció a Katharine Hepburn en el hotel Jorge V de París y después de una noche con mucho Don Perignon, parece ser que pasaron una semana juntos en el hotel. Era la época en la que Arango estaba en el servicio diplomático en Suecia.

Ramiro Arango y Alsina llevó a Europa los grupos de salsa en los años cincuenta y fue apoderado de los Beatles en una gira por Japón. Parece que también sus relaciones con el famoso grupo inglés se extendieron al viaje que los Beatles hicieron a España en 1965 para dar dos conciertos: uno Madrid y otro en Barcelona. Ha escrito dos libros sobre el 68 y tiene muchas ideas en cartera. Del preso Ramiro Arango y Alsina se dice que es culto y embaucador, diestro en el arte de enredar la verdad con una dosis de fábula. Su condena es por culpa, según él, de una jugada política: dice que fue el Partido Demócrata de Florida el que quiso vengarse de él por su relación y sus amistades en el Partido Republicano.

De momento, su travesía terminó el 17 de marzo de 2000 cuando montó en el avión en dirección a Madrid, donde quedó a disposición de la Audiencia Nacional, que lo envió posteriormente a la prisión de Soto del Real. Un reconocimiento médico y la aplicación de las normas penitenciarias pueden conducirle a la libertad condicional en muy poco tiempo. Y no era tan fácil conseguirlo. Se hicieron por fin realidad siete largos años de lucha para conseguir la extradición, abanderada por el incansable senador socialista Ignacio Díez y la Fundación Españoles en el Mundo, junto con el trabajo de la Embajada española en Washington.

Estados Unidos ha trasladado a España a una docena de presos en cumplimiento de los convenios firmados por ambos países, pero en el caso de Ramiro Arango y Alsina se quejaban de la falta de vinculación del preso con el país en el que nacieron sus padres y de los que heredó la nacionalidad, sin embargo finalmente se ha logrado que el caso Arango haya terminado en suelo español a cambio de que el protagonista se comprometa a no pisar nunca más Estados Unidos.

Débora Arango Pérez

Débora Arango Pérez (1907-2005). Pintora
expresionista
colombiana. Nació en Medellín, en una casa de la Avenida de la Playa, el 11 de noviembre de 1907 y murió en Envigado el 4 de diciembre de 2005, fue la octava de los catorce hijos que tuvieron Castor María Arango Díez y de Elvira Pérez Uribe. Muy niña la llevaron a vivir a Envigado, a la Hacienda Casablanca, donde había nacido su padre en 1870. Por razones de salud, sufrió paludismo, dejó inconclusos los estudios del Colegio de María Auxiliadora. Estudió en el periodo de 1920 a 1960 artes plásticas y pintura en diferentes institutos de Medellín, en la Escuela Nacional de Bellas Artes, Ciudad de México DF y en el Technical College of Reading

de Londres.

Luego se desempeñó como profesora en el Instituto de Bellas Artes de Medellín desde 1933 a 1935 y fue alumna del maestro Eladio Vélez. Entre 1935 y el 1938, estudió con Pedro Nel Gómez, quien terminó por excluirla del grupo. Entre 1946 y 1948 incursionó en el muralismo en la Escuela Nacional de Bellas Artes: hizo un mural en la Compañía de Empaques. En 1946 viajó para estudiar, hasta 1953, en la Escuela de Bellas Artes de México, donde aprendió pintura mural, técnica que no pudo desarrollar en Colombia. De 1953 a 1955 viajó por Europa: Inglaterra, Francia, Escocia y Austria.

En esos años estudió pintura en España, donde el Gobierno de Franco le clausuró en 1955 una exposición al día siguiente de inaugurada. Sólo pintando, sin confrontar, Débora Arango le mostró al país, a principios del siglo pasado, una mujer rebelde que no temía pintar lo que sentía. A lo largo de su vida recibió numerosas condecoraciones y reconocimientos en Colombia por su obra plástica que se caracterizó por su controversia al ser la primera mujer que en su país pintó desnudos en su época además de retratar importantes políticos como animales, lo que le valió la censura de algunas personas.

Soltera, refugiada en la hacienda familiar de Casablanca de Envigado (Colombia), se consagró a una obra alejada del juicio social y del mercado y conformada por numerosos dibujos y acuarelas, óleos y cerámicas, que ha sido objeto de múltiples reconocimientos a partir de 1984. Algunas de sus pinturas más reconocidas son: "Las monjas y el cardenal", "El almuerzo de los pobres", "El Cristo", "Huida del Convento", "La monja intelectual", "En el jardín", "Bailarina en descanso", "Los cargueros", "Los matarifes", "Clavel rojo" y "La Maruchenga".

La pintora donó en 1987 a la región y al país 233 de sus obras por intermedio del Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM). Las cuales pueden ser apreciadas y valoradas actualmente en este Museo. Su obra es clasificada como expresión que busca reflejar: Lo Político, Lo Social, Lo Religioso, La Mujer, Lo Urbano, La Lúdica, desde la concepción y sensibilidad de la artista en el documento. Su primera exposición fue en 1939, una Colectiva de Artistas Jóvenes en el Club Unión (Medellín). Cuando a sus treintaidós años Débora Arango presentó en esta exposición sus desnudos femeninos en acuarela, se desató un escándalo de grandes proporciones entre las autoridades religiosas, las damas de la Liga de la Decencia y representantes de la prensa conservadora.

La mayor parte de su obra reposa en los museos de Arte Moderno de Medellín y Bogotá y en el Museo Botero. Segunda piedra de escándalo fue su exposición en el foyer del Teatro Colón, invitada por el ministro de Educación Jorge Eliécer Gaitán en 1940 y la Exposición en el Museo de Zea (hoy Museo de Antioquia). Nueva controversia por su desnudo Adolescencia (1948). Ha trabajado el óleo, la acuarela y la cerámica decorativa. Durante cuarenta años trabajó en silencio. Volvió a la luz en exposiciones organizadas a partir de 1975, en la Biblioteca Pública Piloto. Muy recordada la retrospectiva del Museo de Arte Moderno de Medellín en 1984.

Después de la tempestad viene la calma y las condecoraciones; entre otras, Premio a las Artes y a las Letras de la Gobernación de Antioquia, Medalla al Mérito Porfirio Barba Jacob, de la Alcaldía, Cruz de Boyacá y Maestra Honoris Causa de la Universidad de Antioquia. Una mujer que a los noventa y cuatro años ríe a carcajadas, se interroga y tiene sueños en la mirada es, seguramente, una mujer que ha justificado su paso por este planeta.

De baja estatura y manos pequeñas; rostro sin menjunjes, crucifijo al cuello, cabello corto y tinturado de negro. Gigante en sus pinceles; explosiva en color y gesto, en los personajes de sus cuadros. Producto de un hogar católico. De un colegio de monjas salesianas -María Auxiliadora. De una ciudad que confundía tradición y "godarria". Rebelde -"en lo que pinto, nunca como persona"-. Con manifiesta vocación de libertad, sensibilidad con "denuncia y crítica" y desinterés por las tácticas del merchant de arte.

Por ella se echaron cruces las damas de la Liga de la Decencia y otros ciudadanos. Los desnudos de su exposición de estreno (1939, Club Unión) fueron el primer caballito de esa larga batalla. Tildarían su pintura de "inmunda, sórdida, corruptora, desvergonzada, escabrosa, pornográfica". Trabajaría en el encierro muchos años, para resucitar a comienzos de los años ochenta, con una muestra retrospectiva y reconocimientos públicos, pero sin resentimiento en sus palabras.

Débora Arango Pérez vivió durante muchos años en Casablanca, una vivienda colonial de Envigado, construida hace ciento treinta y cinco años, en donde, "a la sombra" de limonares, mangos, mandarinas, crotos, princesas, azaleas, pinos libro y anturios blancos, cada centímetro cuadrado habla de sus manos creadoras: los óleos y acuarelas en las paredes. Peces, serpientes, mariposas y hongos plasmados en los zócalos. Los acabados de los cuatro sapos de la fuente del patio central y del baúl que fue de Anselma, su nana. La repisas saturadas de detalles. Las cabezas de sus padres moldeadas en barro. Los platos que pueblan el comedor. Las placas de cerámica que, en un nicho de la sala, recuerdan rostros de personajes: Gregorio Gutiérrez, Epifanio Mejía, Fernando González, León de Greiff, Porfirio Barba Jacob, Tomás Carrasquilla, Pedro Nel Gómez... y ella, pintada por Gabriel Posada.

Habitante y habitada por memorias que surgen en la charla: la voz de Pedro Nel Gómez, su maestro -"ya llevan mucho paisajito y florecita; ya les toca pintar la figura humana"-. La rueda que le hacían en casa para oírla cantar -"Borinquen la tierra de las flores, de la luz y del amor... Tenía buena voz; pero no me atraía el baile". Las "pilatunas" de una amiga casada que posaba para sus desnudos, mientras el marido iba a carreras de caballos.

La frustración de no haber jugado tenis: el peso de la raqueta le pudo a las ganas. Los paseos dominicales en tren, Medellín-Envigado, con tabacos hechos a mano y parva (pandequesos y gelatinas), para darle a la abuela. Y un gran amor, Rafael de la Roche, que se le quedó en el alma. Débora, Casablanca, sus memorias y su legado pictórico.

Por sus lienzos desfilan desnudo, tranvía, indigente, prostíbulo, cantina, obrero, miseria, niño hambriento, adolescente, masacre, huelga, alucinada, obispo, Cristo, monja, funcionario público y político (con formas de animales), familia, matarife, parto en la cárcel, primera dama, carguero de semana santa, Rojas Pinilla, Laureano Gómez y Guineo -viejo personaje de la calle-. Que es expresionista y exponente del realismo crítico. Que en su arte se distinguen los períodos académico, emocional, de denuncia social y de sátira política. Que exagera en sus formas caricaturescas. Que sus desnudos son provocadores. Que es la Frida Khalo colombiana.

Eso tiene sin cuidado a esta mujer que cree en la musa que une "visión y pensamiento"; y que considera el desprenderse del qué dirán, requisito para independizarse en el arte. Débora Arango Pérez nunca se negó los años -"pa qué, si uno tiene lo que aparenta"-. No cree en dicha completa. Agradece su vida "sin sobresalto"; está lista "para entregársela a Dios" y, quizá, para un cielo sin excesos -"todo lo que abunda harta"-. Todavía se le iluminan los ojos al recordar un paseo de infancia, a Riosucio, "vestida de hombre", con su hermano Enrique y la novia de él: "Era un vestido caqui, con charreteras y un cuellito volteadito para arriba; de saquito y pantaloncito. Me despedí de mi mamá de beso; me sentí feliz encaramada en la bestia". Y esos pantalones (tipo de atuendo que usa con frecuencia), ese irse a conquistar otros paisajes, esa sensación de libertad, fueron elementos premonitorios del destino de una mujer que nunca ha querido ataduras para sus pinceles ni para sus pasos; que recogió lo que le gustó del camino que le mostraron: "el trato con la gente, las caras que vi, la religiosa que me formó, las costumbres" "Me pegué de mi brocha y me puse a pintar lo que me nacía".

Ella, más que en éxitos, piensa en logros. "Cada cuadro es uno: Abandono, Paternidad, Los limosneros, Desintegración..." En 1996, en Cartagena y después de una pausa de más de diez años, hizo el del remate: El último pecado, un desnudo. En un lienzo de su estudio, al pie de su caja de óleos y de sus guantes de trabajo salpicados de color, quedó un bosquejo de una obra inconclusa (Belisario Betancur sobre los hombros de doña Bertha de Ospina). Y todavía le "provoca pintar todo lo que está pasando". Allí queda Débora. De pantalones rosados y camiseta blanca con dos escudos de condecoraciones (de la Sociedad de Mejoras Públicas y de Envigado) en el cuello tortuga. Débora la que se ha saboreado con la langosta y la Marialuisa. La amiga del jardín, de las azucenas, de las orquídeas. La que heredó de su padre la devoción de San José. A la que una imagen de San Ignacio, en la puerta de su cuarto, vigila. Y merodeando: Roque, el perro, y uno de los gatos, Arcoiris. "Nunca hice nada al escondido de mi misma", insiste, en ese espacio poblado de años y de presencias amigas.

El arte colombiano dice adiós a una de sus grandes figuras. A la 1:22 de la tarde de este domingo (4 de diciembre de 2005) falleció, en su residencia de Casa Blanca, en el municipio de Envigado, la pintora antioqueña Débora Arango Pérez, a los noventa y ocho años de edad, informó su familia. La antioqueña, quien revolucionó el mundo del arte colombiano en 1939 con su desnudo Cantarina de la Rosa, murió víctima de una neumonía.

Débora Arango Pérez fue alumna de los reconocidos pintores Eladio Vélez y Pedro Nel Gómez. La historia dirá que fue la mejor pintora colombiana del siglo XX y que su perfil lo pintan su crítica sin tregua, su autonomía valiente y su talante libertario. La artista de los rasgos originales le aprendió al maestro Eladio Vélez los secretos del dibujo y al maestro Pedro Nel Gómez la vitalidad, el colorido, la dinámica de sus formatos. Muchos críticos dicen que superó a sus dos maestros por la sensibilidad, por los colores y sobre todo porque le imprimió fortaleza a su pincel para que no se dejara guiar por emociones retóricas, prefirió pintar la realidad, desnuda, cruda y descarnada. "Su obra es símbolo de angustias y penalidades, le interesó la vida, mientras las señoras de su época se preocuparon por pintar flores", dice Alberto Sierra, curador de arte.

Su inicio fue tormentoso por la intolerancia de algunos. Por sus desnudos le llovieron críticas, insultos y soledades. Las polémicas crecieron y se propagaron. Algunas posiciones, a favor y en contra de la artista, se radicalizaron. El diario bogotano El Siglo publicó un artículo titulado El expresionismo como síntoma de pereza e inhabilidad en el arte, quizás para contrarrestar la crítica social y la denuncia de la joven pintora antioqueña. Gozó del respaldo de sus padres, no de todos sus hermanos, quienes incluso la censuraron por sus obras en aquella primera época de pintora independiente y temática un tanto alejada de las costumbres morales.

"El arte no es moral ni inmoral. Sencillamente no intercepta ningún postulado ético", respondía Débora Arango Pérez a sus adversarios gratuitos e interesados. Profundamente humanista retrata la condición del hombre y la mujer a merced de las vicisitudes. Abandono, cinismo, angustia, huida, levitación, trata de personas, violencia, muerte, adolescencia, trabajo, retorno, maternidad y silencio, son algunas de las expresiones trazadas magistralmente.

La crítica y la denuncia social rubrican buena parte de su obra desde un inicio. Muchos no le perdonan su actitud polémica e inconforme. Aun recibió anónimos insultantes en 1975 cuando expuso en la Biblioteca Pública Piloto una selección de sus pinturas. Exhibió con coraje sus convicciones artísticas y conceptuales. Pintó sin miedos, sin censuras ni autocensuras. Se expresó con dolor pero sin lágrimas. Débora Arango Pérez nos deja lecciones de autenticidad, coherencia, realismo y compromiso social. Su obra queda como ejemplo de sincretismo pictórico de los maestros Gómez y Vélez y su vida como constancia de inspiración vital, crítica, autónoma y libertaria, más que suficiente para entrar al reino de la inmortalidad.